lunes, 19 de septiembre de 2016

CANCIÓN DEL PIRATA

Con cien cañones por banda
viento en popa a toda vela
no corta el mar sino vuela
un velero bergantín

No para de entonar ese cachito de  canción…
Dice, me dice… que le dan miedo los espejos… que los monstruos viven dentro. Cuando tu cara ha viajado en el tiempo, escupe egos olvidados que escuecen.
Dice, me dice… que antes de la treintena era un hombre casi entero, que fue el ron, las grasas saturadas, los lupanares y las guerras los que le convirtieron en una masa de carne sin pierna, mano, ojo y pelo…
Dice, me dice… que el corazón se lo entregó a una puta que brillaba como una reina en la noche a cambio de pellizcarle los pezones mientras se tocaba … y jura su inmortalidad porque sobrevivió, una tórrida noche de agosto y pasión, a morir derretida en sudor a horcajadas sobre … su alma de guasona hiena.
Dice, me dice… que le permita verme a la luz de las velas antes de que el capitalismo nos meta las bombillas de led por el culo hasta que parezcamos luciérnagas.
Dice, me dice… que renuevo su ingenuidad, como cuando giraba colgado de las manos de su padre como una onda que pudiera ser disparada en cualquier momento al mismo Goliat en el puto entrecejo.
Dice, me dice… que ha olvidado la mitad de las cosas, las cosas que veía por el ojo tuerto... recuerda a la reina por la mitad, de cintura para abajo, recuerda el sabor de su sexo amargo pero no su color. Recuerda el segundo día de escuela, las fracciones, el mapa de Europa sin saber qué era América, los ríos sin desembocadura, bailar pegado pero ¿a quién? el vaso medio vacío, sólo el estribillo de las canciones de amor, recuerda la catequesis pero no a Dios, a los muertos pero no la revolución, querer a su madre a medias, subir a los coches de choque y no conseguir empotrar nunca a Ricardo el de la Minerva...
Dice, me dice… que esta vida es una mierda, pero una mierda a medias que a veces la muerte le seduce pero que todavía  la primera le da para  a un par de corridas buenas.



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