martes, 21 de febrero de 2017

tropiezo

Tropiezo con la misma piedra.
Tropiezo con la misma piedra.
Tropiezo con la misma piedra.
Y tropiezo con la misma piedra porque soy yo la que la ha colocado estratégicamente.
Si me elevo me ancla,
si me hundo me sostiene,
si se interpone es porque no fijé el camino correctamente.
Si miro atrás huele a menta, a eucalipto calvo sin raíces,
a memoria.
si la veo delante me huele a mañana, a mares, 
y a caricia de olivo
a esperanza.
Si tropiezo es porque camino,
porque ningún dedo me tumba
porque ninguna tumba es mi sitio. 

martes, 14 de febrero de 2017

JAQUE A LA REINA

Y vendrá la salmuera a conservar los órganos del calor y el frío.
Y la sal regurgitará desde la viscosidad del esófago 
llegando a expeler pequeñas partículas de sodio 
disfrazadas de huída en una tormenta de blanca arena  
desde el claustrofóbico interior 
buscando una melé humana donde posarse augustas y libérrimas.
Y vendrá el amor obeso gladiador contemporáneo más viejo que las libélulas, emigrante del tiempo, alimentado por monsanto, excitando endorfinas, mascando pueblos, agitando ríos.
Y sonarán siete apocalípticas trompetas para que todos despierten y lo vean.
Y las cercas, las alambradas y la salmuera se rendirán bastardas al primer poema poniendo, de nuevo, en jaque a la reina.

viernes, 10 de febrero de 2017

PINK FLOYD

Te veo (o te miro) a contraluz.
La casa oscura y caliente como rebaños de ovejas desqueridas y rebeldes.
El olor a humedad provocada por la artrosis de los "forjaos".
El sabor a sal, a exorcismo.
El tacto desapasionado de héroes o fantasmas atrapados entre dos mundos, manzanas rodando por el suelo edénico y culebras colonizadoras en mi pelo.
De repente, desde la ventana que te llega a ras de contramuslo, las largas de un coche entran por la ventana mientras tú bla bla bla, jibiri jibiri, candemorl...
Y yo tan "¿¡puta madre , qué tendrá este maromo!?"
Y la luz te atraviesa cuando te pones "en jarras" y se refracta en colorines que ni percibes desde tu pecho y pienso:
- Miralo ahí está. Él tan Pink Floyd y yo tan "I wish I were there"
Y la vida continúa.

martes, 7 de febrero de 2017

LLORAR

En perpendicular y de espaldas a mi ventana un abrigo amarillo de unos 70 centímetros se convulsiona sujeto por los desgarrados nervios terminados en mano de la que se supone la madre del contenido que sustenta el amarillo abrigo.
Llora y chilla y no tiene hambre, sueño, dolor o problema. Llora por una manzana de caramelo del puesto del otro lado de la carretera.
La madre le insta a que  no llore con cierto desespero aún comedido.
Empieza así la dictadura del llanto.

Nunca más podremos volver a llorar por una manzana de caramelo o por subir a un árbol o por no poder comer tierra o porque sthendal te reviente el pecho al ver por primera vez el mar en un lienzo de vida real.
Sufriremos la ausencia del llanto como una soledad que se alimenta de espejos, como un ángel que con cuarenta años se intenta masturbar, como un jilguero cantando saetas, como las flores de cementerio, como los muslos turgentes que se marchitan en nombre de dios, como la desolación por la inminente desaparición de los pelirrojos del genoma del español medio.

Hoy he llorado. 
He llorado tanto que he temido ser bebida por mi gato.
He llorado por los chicles cheiw, por "la bola de cristal" ,por el cierre de los videoclubs, por los pedrazos que me dieron, por los pelos que arranqué a puñaos, por las rodillas llenas de pelaos, por las matemáticas de tercero, he llorado por mi y por todos mis compañeros.
Hoy he llorado.
He llorado tanto que he temido convertirme en el charco que le ve las bragas a la Almudena mientras escucho el canto de las ballenas.
Porque ya no se puede llorar.
Cuando te haces mayor es incómodo.
Está feo.

Pero un llanto solidificado es una pena
y la suma de penas una horca atada al cuello, sujeta por las manos de aquéllos verdugos que las sustentan.
Llora. Alto y claro. Hasta que te de la gana y la risa.