LA FERIA
Desde el fondo extremo derecho orbito en la noria sobre las cabezas rubias, morenas y calvas, sobre las luces epilépticas, sobre las chochonas tendidas del techo como jamones de caucho y algodón y sobre la música estridente, sofocante y asesina por encima de los emocionados chillidos de los vecinos cada vuelta completa.
Les miro
observo,
matizo,
decoro e invoco sus rutinas predispuestas al milagro y pacto un segundo de inmovilidad inmortal con mi cámara de fotos. Mientras sus pupilas rojas y el paisaje me enanizan la frivolidad de la distancia enaltece el orgullo de mi soledad.

pom
pom
pom.
Tres veces.
Suficientes para cambiar recuerdos por dolor.
Se me saltan las lágrimas y los mocos y hasta juraría que me he hecho pis encima.
Con la mano derecha acaricio la sangre erecta que cae formando perfectas semiesferas, lunares granates, abrevaderos siniestros de tábanos y mosquitos. Con los ojos expandidos por el comedor que gira de nuevo igual que la noria arranco los pétalos negros de crisantemo en los que se han convertido las uñas de mis dedos.
Seguro que cuando acabe hoy sí duermo.
Esa tirita no te tapa todas las heridas. Un beso.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe gusta el ambiente de sensaciones, el fundido que haces siempre.
ResponderEliminarAprender los ambientes
eliminé un comentario con una redundancia
ResponderEliminarcreo que el espacio siempre es protagonista de cualquier historia. besicos!!!
ResponderEliminarTiritas vívidas, descripción minuciosa, emociones siempre.
ResponderEliminar