viernes, 10 de febrero de 2017

PINK FLOYD

Te veo (o te miro) a contraluz.
La casa oscura y caliente como rebaños de ovejas desqueridas y rebeldes.
El olor a humedad provocada por la artrosis de los "forjaos".
El sabor a sal, a exorcismo.
El tacto desapasionado de héroes o fantasmas atrapados entre dos mundos, manzanas rodando por el suelo edénico y culebras colonizadoras en mi pelo.
De repente, desde la ventana que te llega a ras de contramuslo, las largas de un coche entran por la ventana mientras tú bla bla bla, jibiri jibiri, candemorl...
Y yo tan "¿¡puta madre , qué tendrá este maromo!?"
Y la luz te atraviesa cuando te pones "en jarras" y se refracta en colorines que ni percibes desde tu pecho y pienso:
- Miralo ahí está. Él tan Pink Floyd y yo tan "I wish I were there"
Y la vida continúa.

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