domingo, 27 de noviembre de 2016

BUENOS DÍAS

El tren rompe el vacío y el negro.
El metro desgarra la tierra.
Corrompe y envuelve la vida de mil personas llenas de sentimientos propios postergando la alegría.
Salvajes domados, unificados, globalizados dentro del vagón que encorseta pensamientos sublimes.
Silencio azul caníbal, circular e infinito.
Personas desbordadas de deudas amando pequeñas muertes de salida
repasan con la mirada derretida los zapatos exponiendo la nuca al acero de la guillotina feudal.
Al fondo, una mujer con la lengua atada a cien colibríes
emite un suspiro rosa que traduce la huída del derrumbe en rugidos de mariposas lentas.
Las manos como peces blancos nadan en su pelo-sol.
Ha abierto en canal su garganta y con las cuerdas vocales musicando su nombre ha expulsado un "buenos días" a través de sus dientes perla.
Por un segundo el resto hemos creído en la magia y vuelto a la vida.




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