miércoles, 2 de noviembre de 2016

¡AY! EL SEXO...

¡Ay! el sexo…
Complicado.
Complicado el tema a los ojos del sistema.
Tal vez de nuevo: ¿antisistema? ¿cochina? ¿lasciva? ¿guarra? ¿libidinosa? ¿promiscua? ¿libertina?
No lo creo.
No lo siento.
No nos enseñaron nada ni en la escuela ni en la autoescuela,
ni en casa, 
ni las madres ni las abuelas.
Aprendimos a choques, palos y pecados
duchas de agua fría,alguna buena amiga y un par de avemarías.
Y aún así
Hoy
sigue siendo complicado.
Por estructura física es complicado que no salga corriendo de la cama porque la cadera que sostiene mi vagina se apoya en dos piernas que sumadas dan bastante más de dos cientos centímetros de largaría que transforman en zancada precisa la distancia entre tu casa y la mía 
Si quieres que me quede es fácil: pídemelo y dispárame en la derecha, la izquierda la guardo para cuando vuelva la democracia.
Por estructura sentimental, tengo obstruida la arteria que condiciona el sentimiento... un bypass mal gestionado por un par de hombres coagulados.
Por psicomotricidad he de desaparecer antes de que un imaginario zapato de cristal se astille y se me clave en el talón de aquiles haciéndome perder el equilibrio de una elegante seguridad impostada.
Pero soy mujer y cuerpo. 
Más femenina que feminista, más macho que machista, más loca que una puta cabra…
y creo en el amor 
(a mi manera)
en el que se hace y no se piensa,
en su muerte y resurrección
en su eternidad efímera
y en la carne como forma de expresión alternativa.
Porque aún puedo volar olvidando en tierra cualquier cordura, obstáculo, prejuicio o premisa previa…
Donde tu cabeza ve fantasmas la mía  almas



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