sábado, 29 de octubre de 2016

LIARLA PARDA

Lo que es cierto, cierto en términos de verdad absoluta, desde la objetividad más pura es que esta vez la había liado parda. Pero muy parda.
Y por la tanto las consecuencias eran en proporción al desastre, de fuera, incluso se diría que desmesuradas.
Hacía tanto tiempo que no me sentía tan sola… Sólo recuerdo aquella vez cuando en mi granja de dinosaurios se cayó una piedrecica del cielo y tuve que estar comiendo hierbajos quemados y bebiendo lágrimas una temporada o cuando me dijeron que lo que pica cura y estuve viviendo seis meses en un panal o cuando encogí 20 centímetros al quitarme los callos que me salieron en los pies con papel de lija después de ir a buscarte al fin del mundo. 
Muchas veces, casi todos los días, es decir, casi muchos días, me gustaba tomar tres copas antes de llegar a casa. No es que el 3 fuese mi número favorito, sino que llegaba a ese punto de ebriedad bajo control necesaria para enfrentarme a esos ojos tuyos que me miraban con el mismo desprecio con el que lo hacía la impecabilidad del traje con el que te enfundabas por la mañana para ir a ese trabajo tuyo  tan indigno... Si la primera copa fuera tan divertida como la última jamás hubiese necesitado otras dos.
Bebía alcohol y me rociaba en perfume barato, la alquimia era nefasta. El resultado era como si una botella de ginebra barata se hubiera derramado sobre una carta de amor y se me notaba en las piernas y en la lengua al llegar al sofá.
Al trimestre de haber comenzado esta rutina me dijiste que no querías verme y me puse tan triste que dejé de beber y me tomé un montón de pastillas homeopáticas y tiré piedras a la mar y a las palomas y fui a entierros todas las semanas y llevé un paso en semana santa y escuché canciones tristes y vi el canal de intereconomía y… te saqué los ojos…
Aún no sé si hemos ganado algo con esta actitud… bueno un perro...es muy amable y hasta parece simpático y se alegra un montón de verme porque mueve el rabo como al principio lo hacías tú … 
Ahora quieres que te acompañe a todas partes, como cuando novios… Y me preguntas qué llevo puesto y yo te digo que el vestido verde que tanto te gusta y en realidad voy vestida de lagarterana y la gente nos mira y eso… me gusta… al fin y al cabo es una forma de compensar cuánto echo de menos tu mirada… aunque ya no te lo diga por si te enfada…



No hay comentarios:

Publicar un comentario