MI CORAZÓN PESA UN CUARTO DE KILO

-¿Sabes,T? he leído que el corazón de una mujer pesa un cuarto de kilo. Sólo.
- Mira ¿qué coche te gusta más el rojo o el blanco?
- Y el del hombre es más gordo, pesa 25 gramos más. Aproximadamente son tres lonchas de jamón serrano del que a ti te gusta, que parece poco, sí, pero me parece impactante.
- Es que el rojo me sale más barato pero el blanco es igualito al de mis sueños. Es como viajar en una calesa arrastrada por 150 caballos.
- T, sabes que eso es imposible. Se saldrían las ruedas del sitio y te estamparías contra cualquier tienda de ultramarinos o colchonetas o lo que es peor, contra algún arbolito de esos chuchurríos que tenemos en el pueblo que no podría ni correr para esquivarte.
¿Cómo puede ser posible que tu corazón pese más que el mío..?
- Pero qué tonta te pones. ¿Acaso piensas que es una calesa? ¡¡¡sólo es una forma de hablar!!! es un cochazo... para pasearte a ti, cariño mío. ¿Qué haces ahora con el queso?
- A mí, a veces, el corazón me pesa como una garrafa de aceite. Y eso no lo puede cuestionar nadie. Hasta me tengo que sentar porque me ahogo y la tierra tira de mi pecho hacia el suelo y cuando llego a casa y me acaricias las pecas se me pone pequeño otra vez. T, ¿tú crees que los libros pueden equivocarse?
- Es más posible que te equivoques tú a que se equivoque cualquier libro. Y creo que me quedo con el blanco.
- Mira este queso de agujeros, pesa, con agujeros y todo, lo mismo que tu corazón y por mucho que meto los dedos nunca salen por el otro lado. ¿Tu corazón tendrá agujeros? Una vez, al principio del todo me dijiste que yo me había colado dentro, imagino que te referías a uno de esos agujeros. ¡Déjame ver cómo es el tuyo!

De un salto, inimaginable para mi edad, me coloqué frente a T, metí la mano entre las costillas con un golpe fuerte y seco y lo encontré, calentito y emocionado. T dejó de mirar coches y puso su cara de: ¡oh, lentejas para comer! mientras me acariciaba las pecas y yo acariciaba su corazón de 275 gramos como un trocito de queso con agujeros y con la otra mano
tecleaba, un poco asustada, también lo tengo que decir, en google: 
c_o_m_o_S_o_l_t_a_r__el_ C_o_r_a_Z_o_N_g_o_rd_O__d_e___T____s_i_n__q_ue__s_ep_ar_e

A veces pienso poco lo que hago.



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